sábado, 2 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Principales impactos ambientales causados por la minería a cielo abierto (MCA)
Los principales impactos ambientales causados por la minería a cielo abierto (MCA) en su fase de explotación son los siguientes:
* Afectación de la superficie: la MCA devasta la superficie, modifica severamente la morfología del terreno, apila y deja al descubierto grandes cantidades de material estéril, produce la destrucción de áreas cultivadas y de otros patrimonios superficiales, puede alterar cursos de aguas y formar grandes lagunas para el material descartado.
* Afectación del entorno en general: la MCA transforma radicalmente el entorno, pierde su posible atracción escénica y se ve afectado por el ruido producido en las distintas operaciones, como por ejemplo en la trituración y en la molienda, en la generación de energía, en el transporte y en la carga y descarga de minerales y de material estéril sobrante de la mina y del ingenio.
* Contaminación del aire: el aire puede contaminarse con impurezas sólidas, por ejemplo polvo y combustibles tóxicos o inertes, capaces de penetrar hasta los pulmones, provenientes de diversas fases del proceso. También puede contaminarse el aire con vapores o gases de cianuros, mercurio, dióxido de azufre contenidos en gases residuales, procesos de combustión incompleta o emanaciones de charcos o lagunas de aguas no circulantes con materia orgánica en descomposición.
* Afectación de las aguas superficiales: los residuos sólidos finos provenientes del área de explotación pueden dar lugar a una elevación de la capa de sedimentos en los ríos de la zona.
Diques y lagunas de oxidación mal construidas o mal mantenidos, o inadecuado manejo, almacenamiento o transporte de insumos (como combustibles, lubricantes, reactivos químicos y residuos líquidos) pueden conducir a la contaminación de las aguas superficiales.
* Afectación de las aguas subterráneas o freáticas: aguas contaminadas con aceite usado, con reactivos, con sales minerales provenientes de las pilas o botaderos de productos sólidos residuales de los procesos de tratamiento, así como aguas de lluvia contaminadas con contenidos de dichos botaderos, o aguas provenientes de pilas o diques de colas, o aguas de proceso contaminadas, pueden llegar a las aguas subterráneas. Además, puede haber un descenso en los niveles de estas aguas subterráneas cuando son fuente de abastecimiento de agua fresca para operaciones de tratamiento de minerales.
* Afectación de los suelos: la MCA implica la eliminación del suelo en el área de explotación, y produce un resecamiento del suelo en la zona circundante, así como una disminución del rendimiento agrícola y agropecuario. También suele provocar hundimientos y la formación de pantanos en caso de que el nivel de las aguas subterráneas vuelva a subir. Además, provoca la inhabilitación de suelos por apilamiento de material sobrante.
* Impacto sobre la flora: la MCA implica la eliminación de la vegetación en el área de las operaciones mineras, así como una destrucción parcial o una modificación de la flora en el área circunvecina, debido a la alteración del nivel freático. También puede provocar una presión sobre los bosques existentes en el área, que pueden verse destruidos por el proceso de explotación o por la expectativa de que éste tenga lugar.
* Impacto sobre la fauna: la fauna se ve perturbada y/o ahuyentada por el ruido y la contaminación del aire y del agua, la elevación del nivel de sedimentos en los ríos. Además, la erosión de los amontonamientos de residuos estériles puede afectar particularmente la vida acuática. Puede darse también envenenamiento por reactivos residuales contenidos en aguas provenientes de la zona de explotación.
* Impacto sobre las poblaciones: la MCA puede provocar conflictos por derechos de utilización de la tierra, dar lugar al surgimiento descontrolado de asentamientos humanos ocasionando una problemática social y destruir áreas de potencial turístico. Puede provocar una disminución en el rendimiento de las labores de pescadores y agricultores debido a envenenamiento y cambios en el curso de los ríos debido a la elevación de nivel por sedimentación.
Por otra parte, la MCA puede provocar un impacto económico negativo por el desplazamiento de otras actividades económicas locales actuales y /o futuras.
* Cambios en el microclima: la MCA puede causar cambios en el microclima y puede provocar una multiplicación de agentes patógenos en charcos y áreas cubiertas por aguas estancadas.
* Impacto escénico posterior a la explotación: la MCA deja profundos cráteres en el paisaje. Su eliminación puede conllevar costos tan elevados que puedan impedir la explotación misma.
SOCIEDAD Y CONFLICTO EN EL BAJO CAUCA
Mediante un ejercicio de construcción de línea de tiempo en el marco del proyecto "Reconstrucción del Capital Social y Ciudadano" realizado entre julio de 2009 y julio de 2010 y financiado por la Asesoría de Paz de la Gobernación de Antioquia, la Alta Consejería para Reintegración y la Unión Europea y Operado por la Fundación Oleoductos de Colombia, las comunidades del Bajo Cauca establecen los siguientes antecedentes históricos.
Desde la década de 1980, se da en la región un auge de la explotación del oro, que trajo consigo una serie de cambios en el relacionamiento social que es nombrado por sus habitantes como “descomposición social”, la cual describen con hechos como el abuso del alcohol y la prostitución. Además se dan cambios en el ambiente como la degradación y contaminación de la tierra y las aguas, el desplazamiento de los propietarios de tierras y la venta de las mismas a bajos precios, situaciones que favorecen principalmente a los dueños de los negocios de explotación minera y agropecuaria. Estas condiciones de vida y encarecimiento de las tierras, provoca también un encarecimiento de alimentos.
Posteriormente en los 90, llegan a la región dinámicas propias del narcotráfico: el cultivo, la venta y el consumo de sustancias ilícitas, actividad de la cual Caucasia se convierte en el centro. Con éste elemento de lo ilícito se establecen también unas formas de vida en las cuales ya toman fuerte protagonismo los grupos armados ilegales, distribuidos como guerrilla en las zonas rurales y paramilitarismo en las zonas urbanas. La presencia de éstos actores complejiza las formas y relaciones sociales y económicas de la región, inmersas desde ese momento en formas productivas a partir de cultivos ilícitos, especialmente la marihuana.
Estos cultivos, y la creciente explotación del oro en la minería son motivantes de una ola de migraciones desde la Guajira, con la cuales comenzaban a habitar la región personas con mentalidad explotadora que se motivaban por su posibilidad de ganancia individual y no se arraigaban al territorio, a las costumbres y formas de vida de la población, generando unas modalidades de apropiación de los territorios que resultaban perjudiciales para los habitantes del Bajo Cauca, en cuanto engrosaban sus corredores de pobreza e indigencia, pero por su parte estos migrantes sólo se concibían a si mismos dentro de sus intereses de explotación y generación de ganancias, para luego regresar a sus lugares de origen, plan que no se concretó en la mayoría de los casos y entró a ser parte de las problemáticas internas de la región. Esta difícil situación con nuevos actores migrantes desarraigados grupos armados, también visibilizó un fuerte incremento de problemas como el aumento de la mortalidad, la prostitución de menores y la violencia intrafamiliar. Además de las situaciones problemáticas ya enumeradas, se da la inmersión a la zona de empresas como Postobon, Ecopetrol, Pavicol, algunas instituciones representantes de la Banca, Empresas de Transporte: Transportes Unidos Caucasia, Transcauca y Cotraflucan.
Con el incremento e intensificación de la explotación minera se da la llegada de la maquinaria pesada para la explotación del oro, con lo cual se agrava la erosión de la tierra. Además de convertirse en “centro del oro”, Caucasia también es calificada como “centro de la coca” los cultivos ilícitos ya mencionados se suman las grandes plantaciones de coca y con ella, en los escenarios locales comienza el protagonismo de los grandes narcotraficantes. El comercio de la coca agudiza el conflicto y la confrontación entre los grupos armados presentes en la zona, desatando las prácticas de desaparición forzada, extorsión y toda una serie de eventos violentos originados e intensificados por el ciclo productivo y comercial y el negocio de la coca.
Como respuesta de la sociedad civil, y forma de oposición a la compleja situación de orden público, también se da en los 90 un auge de las organizaciones de la sociedad civil como JAC, Mujeres, Discapacitados, Desplazados, Veedurías Ciudadanas que son alentadas y comienzan un proceso de formación animado por las Instituciones de Educación Superior y la nueva forma de hacer política que sigue a la descentralización del Estado. En infraestructura ésta década también es significativa para las personas, pues resaltan la construcción del puente Carlos Lleras, se acaba el Ferry como medio de transporte, se construye la Clínica Pajonal en Caucasia y llegan empresas como Telecom, el Oleoducto central y su Fundación Oleoductos de Colombia y la Subasta Ganadera.
En la actualidad y el panorama si bien aún contempla situaciones conflictivas, hechos violentos y “degradación social”, también comienza a ceder protagonismo a la movilización y capacidad organizativa de la sociedad, que encuentra respuesta en programas, políticas y proyectos Estatales, de los que se destacan los COMPOS, y de actores privados que también son vistos como elementos característicos de las dinámicas sociales de la región. Entre estas iniciativas se destacan los procesos de desmovilización y atención a la población en situación de desplazamiento.
La llegada de instituciones como la Universidad de Antioquia y el SENA hacen que se vea al municipio de Caucasia como un referente de la educación y del acceso a la formación técnica, tecnológica y profesional, dando otro matiz a las intenciones y formas de comportamiento y vida de las personas migrantes que ahora bajo una mirada más positiva permite que los lugareños perciban la multiculturalidad como pilar de su identidad.
El transporte público es transformado completamente con la aparición del moto-taxismo. Llegan grandes empresas y almacenes de cadena, se fortalece la presencia del sector de la banca.
Acciones estatales como la erradicación de cultivos en la región y zonas aledañas genera un desplazamiento a gran escala y en ocasiones las lógicas desatadas por la política de seguridad democrática y la negación del conflicto han endurecido un clima de intolerancia, una alta tasa de homicidios y de reclutamiento forzado.
Dentro de las políticas públicas aplicadas se fortalece entonces la gestión de los planes de desarrollo locales del lado del fortalecimiento de la organización y participación ciudadana. Estos ritmos paradójicos de las formas sociales atraen a la región la mirada de actores de cooperación internacional y especial énfasis en poblaciones afectadas por temas de salud pública como las madres adolescentes, los embarazos no deseados y el SIDA.
¿En que sitios de Colombia se encuentran minas de oro?
Las regionas más importantes son:
Las regiones más importantes de aluvión son: bajo Cauca y Henchí, Choco, Nariño Valle y Cauca.
Las regiones más importantes de veta analizadas son: Antioquia central, Nordeste y Occidente, California en Santander y Mar mato en Cauca. La combinación de veta y aluvión se encuentra en el Tolima.
Las regiones más importantes de aluvión son: bajo Cauca y Henchí, Choco, Nariño Valle y Cauca.
Las regiones más importantes de veta analizadas son: Antioquia central, Nordeste y Occidente, California en Santander y Mar mato en Cauca. La combinación de veta y aluvión se encuentra en el Tolima.
Las dragas ilegales acaban con el medio ambiente en el Bajo Cauca
La proliferación de la actividad minera en la región del Bajo Cauca antioqueño y en el sur del departamento de Bolívar, ha dejado no sólo significativas consecuencias sociales, sino ambientales.
Todo apunta a que la explotación de oro seguirá expandiéndose sin control en la región, pese a los esfuerzos de las autoridades.
En visita realizada por este medio, se pudo comprobar que en municipios mineros localizados en Antioquia como Zaragoza, El Bagre, Remedios, Segovia y Caucasia es evidente el impacto ecológico de la extracción del mineral. Vertimiento de mercurio al agua, deforestación, remoción de grandes cantidades de tierra y el desvío del cauce de los ríos son sólo algunas de las consecuencias.
Rafael Roldán, gerente de explotaciones de la firma Mineros S.A. (que opera en la región del Bajo Cauca antioqueño), explicó que en materia de extracción ilegal de oro en ríos como el Nechí y el Tingüí -cercanos al municipio de El Bagre-, está "de moda" un montaje tradicional que consiste en un sistema de retroexcavadoras, tolva, bomba para extraer agua y volquetas.
"Solamente en estos municipios del Bajo Cauca y el sur de Bolívar puede haber unos 1.500 montajes de este estilo", aseguró Roldán quien explicó que pueden existir en la región unas 40 dragas brasileras (que oscilan entre 400 y 1.000 millones de pesos cada una) y unas 500 mini dragas que van desde los 40 millones de pesos hasta los 80 millones de pesos.
Colombia, según expertos de Naciones Unidas, es uno de los mayores países que más contamina con mercurio, ya que se pierden entre 50 y 100 toneladas anuales en promedio durante el proceso de extracción de oro. A su vez, Rafael Roldán aseguró que las mediciones realizadas por Mineros S.A., ponen en evidencia grandes cantidades de mercurio que están en los ríos.
El director del Observatorio Colombiano de Energía de la Universidad Nacional, Germán Corredor, aseguró que la extracción aluvial de oro "es una minería depredadora de las corrientes de agua; genera grandes excavaciones sin ningún control y sin ninguna técnica. Es un daño gravísimo sobre los cauces de los ríos".
Aurelio Martínez, director del Organismo Latinoamericano de Minería (Olami), aseguró que la minería ilegal es un problema de carácter social que incorpora la presencia de grupos armados al margen de la ley "tratan de obtener lucro de esa explotación".
A su vez, César Díaz, presidente de la Cámara Colombiana de Minería, afirmó que este fenómeno es un problema preocupante y creciente que se ha transformado en un asunto de orden público. Agregó que "el usar mercurio en cualquier actividad minera es un hecho anti técnico.
El uso del mercurio se está restringiendo a la minería artesanal, pero en particular a la ilegal".
Se necesitan más controles a la ilegalidad
El director del Organismo Lationoamericano de Minería, Aurelio Martínez, señaló que para tratar la expansión de la minería ilegal en el país se requiere "una intervención más cuidadosa de la autoridad minera y ambiental". A su vez, el director del Observatorio de Energía, Germán Corredor, dijo que "hay que hacer cumplir las leyes y aumentar la capacidad de vigilancia. El Estado no tiene la capacidad técnica y humana para vigilar". El gerente de explotación de la firma Mineros S.A. puntualizó ante la propagación del fenómeno que "este es un país sin dios y sin ley. No tenemos unas reglas de juego, una legislación, una política. Casi que se está auspiciando la ilegalidad". En municipios como Zaragoza, Segovia, El Bagre, Remedios y Niza, según un estudio realizado por Naciones Unidas, los mineros están emitiendo un promedio de 50 toneladas de mercurio anualmente.
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